Monasterio de San Cristóbal

En los últimos años del siglo XI, época en que se había impuesto la señorialización y es la nobleza la propietaria de la tierra, el mayor propietario en Ibeas era un noble de la corte del rey Alfonso VI, Alvar Díaz, quien fundó el Mº de San Cristóbal de Ibeas, el cual llegó a alcanzar un extraordinario poder económico y político (monasterio del que apenas quedan hoy algunas paredes junto al cementerio de San Millán).

Para el sostenimiento de la comunidad, el rey hace entrega al monasterio de la tercera parte del término que hoy coincidiría con el de San Millán de Juarros.

Tras esta decisión los vecinos de Ibeas que trabajaban en esas tierras, pasaban a ser vasallos y renteros del nuevo monasterio. Pero el detrimento de Ibeas iba en aumento, ya que lo primero que hizo el rey fue fomentar el poblamiento en las inmediaciones del Monasterio, así Ibeas iba quedando orillado, con un término reducido y de menor fertilidad. En esa delicada situación debió permanecer entre los siglos XIII y XIV.

Ahora bien, aquella mala situación pronto se vió superada. En el siglo XVI hay datos suficientes para pensar que Ibeas se recuperó como una villa próspera, coincidiendo con el reinado de los Reyes Católicos y durante el siglo XVI.

Algunos datos lo confirman:

  • En primer lugar, el aumento del número de habitantes: en 1587 se llega a alcanzar la importante cifra de 40 vecinos.
  • Otro dato significativo es el de la ampliación de las zonas de cultivo dentro de su término mediante nuevas roturaciones.
  • Abundantes conflictos con el abad de San Cristóbal, en los que Ibeas contó con la colaboración de sus otros socios, los miembros de la llamada Junta de Juarros.
  • Restos de algunas nobles casas, como las del antiguo hospital, levantadas junto a la iglesia, o la misma iglesia, sin duda reconstruida sobre otra anterior románica, con sus bellas trazas gótico-isabelinas y su elegante retablo mayor.


Aquel crecimiento del siglo XVI estuvo en estrecha relación con el auge de la ciudad de Burgos, a la que Ibeas podía suministrar productos alimenticios y textiles, y en relación con el comercio internacional de la lana, donde Ibeas, por su condición de encrucijada de caminos, ejerció un importante papel.


He aquí un amplio abanico de actividades (agricultura, ganadería, caza, pesca, artesanía y comercio), que permitieron a los vecinos de Ibeas vivir en el pasado con dignidad, en libertad y solidaridad vecinal.

Hoy, como ayer, la cercanía de la ciudad, del río y los caminos que atraviesan el municipio siguen construyendo sus más preciadas señas de identidad.

Ayuntamiento de Ibeas de Juarros

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